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Cómo el diálogo interno impacta tu salud mental y cerebral

22 jul
4 min de lectura


Nuestro cerebro es maravilloso ¿sabías que tenemoa alrededor de 86 mil millones de neuronas? y entre ellas se generan millones de conexiones, y esas conexiones se crean y se refuerzan cada vez que aprendes algo nuevo. Cada hábito que incorporas, cada libro que lees, cada vez que te ejercitas, cada conversación que tienes, todo lo que escuchas y ves va dejando una huella en tu cerebro.


A esta capacidad enorme de cambiar, adaptarse y reorganizarse se le llama "neuroplasticidad". Nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar, se sigue moldeando toda tu vida, según lo que vives y también según lo que eliges.


Nuestro cerebro es, en gran parte, quien somos el día de hoy

Cada pensamiento, cada recuerdo, cada historia que guardas vive precisamente ahí. Tu cerebro es también quien te hace ser única. Es, en gran medida, tu identidad.

No llegamos a esta vida como una hoja en blanco. Llevamos con nosotros historias que no vivimos directamente. La epigenética, que es el estudio de cómo el ambiente y las experiencias encienden o apagan ciertos genes, sin cambiar el ADN en sí, ha mostrado que las experiencias, incluidas las traumáticas, pueden influir en cómo se expresan nuestros genes, y que algunas de esas marcas podrían transmitirse entre generaciones.


Lo que heredamos es una predisposición, no un destino. La heredabilidad de rasgos como la vulnerabilidad al estrés o la resiliencia es de baja a moderada, y muy variable, lo que significa que gran parte de lo que somos no viene escrito de antes: depende de nuestro ambiente, nuestras experiencias y nuestras decisiones. Estar en mayor riesgo genético de algo no significa estar predestinada a vivirlo.

La neurociencia también esta estudiando como influye en nosotros el clima, los astros, la luna, el sueño, episodios políticos, cultural, es decir se nos sitúa en el contexto en el que estamos. como influye en nosotros el clima, los astros, la luna, el sueño, episodios políticos, cultural, es decir se nos sitúa en el contexto en el que estamos.


"La historia que traemos pesa, pero no manda. Nuestra experiencia y nuestra capacidad de cambiar pesan más"

La voz que te acompaña toda la vida

Dentro de todo lo que moldea nuestro cerebro, hay algo que casi nunca miramos: cómo nos hablamos.

Tenemos una voz interna que nos acompañará siempre, toda nuestra vida. A veces exigente, a veces perfeccionista, a veces culposa. Y no es un detalle menor cómo suena, porque deja huella. Cuando nos criticamos, se activan regiones de la corteza prefrontal y del cíngulo anterior ligadas al procesamiento de errores: el cerebro nos trata, literalmente, como un problema a corregir. Y lo más revelador: en las personas más autocríticas, intentar tranquilizarse a sí mismas despierta mayor activación de la amígdala, es decir, una respuesta de amenaza. Para quien vive en autoexigencia, incluso el gesto de calmarse se siente como un peligro.


Qué puedes hacer a tu favor (y qué dice la ciencia)

La buena noticia es que hay mucho en tus manos, y todo con respaldo:

  • Duerme. Mientras descansas, tu cerebro se limpia. Durante el sueño, se elimina desechos y toxinas que se acumulan mientras estás despierta. Dormir es reparador y te ayuda a llevar un nuevo día con energía.

  • Muévete. El ejercicio, sobre todo aeróbico, eleva el BDNF (una proteína clave) en zonas como el hipocampo, favoreciendo la creación de nuevas neuronas y conexiones, y mejorando la regulación emocional, la memoria y la atención. El cuerpo en movimiento cuida, literalmente, tu cerebro.

  • Cuida tus vínculos. Con quién te rodeas importa, los vínculos que te calman también regulan tu sistema nervioso. Parte de conocerte es notar quién te suma y quién te agota.

  • Cambia cómo te hablas. Y esto es lo más importante. Hablarte con autocompasión es regulación con efectos medibles.


Esto es lo que la evidencia asocia a la autocompasión:

  • Activa el sistema de calma y autoconsuelo, en lugar del modo amenaza que enciende la autocrítica.

  • Las personas más autocompasivas muestran mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca mediada por el nervio vago, un marcador de mejor regulación emocional y capacidad de calmarse ante el estrés.

  • Se asocia a menor rumiación.

  • Puede proteger frente a la inflamación asociada al estrés.

  • Aumenta la motivación para mejorar. Quienes se tratan con amabilidad se esfuerzan más por crecer que quienes se castigan.


Sus beneficios

  • Mayor felicidad, satisfacción y gratitud.

  • Menos depresión, ansiedad, estrés y miedo.

  • Mayor inteligencia emocional, mejor capacidad de regular emociones negativas.

  • Imagen corporal más positiva y menos trastornos de la alimentación.

  • Conductas beneficiosas y de autocuidado.

  • Más motivación y responsabilidad de sí mismas.

  • Mas resiliencia, valor y determinación para alcanzar objetivos.

  • Relaciones más estrechas y funcionales.

  • Más empatía y compasión hacia otros.


La autocompasión no es dejar de exigirte, sino más bien dejar de hacerlo desde la amenaza, y empezar desde la calma. Porque desde la calma, y no desde el miedo, tu cerebro hace lo que mejor sabe: aprender, crear, decidir, sostenerte.


Entonces, ¿por qué importa todo esto?

Porque cuando hablamos de salud mental, hablamos también de salud cerebral.

Y quizá lo más liberador: tu historia te trajo hasta acá, pero no escribe el resto. recuerda siempre que tu cerebro es plástico y tiene la capacidad de generar nuevas conexiones neuronales, por lo tanto puedes cambiar, siempre y cuando te lo propongas realmente. Y ese cambio, muchas veces, empieza por algo tan simple y profundo como la forma en que te hablas cuando nadie te escucha.


¿Cómo te estás hablando hoy? 🙌


Recuerda que para liderar de verdad, empieza por dentro 💜


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